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princesaPoner nombre a nuestros personajes no sólo es importantísimo, sino bastante complicado. Hay que tener en cuenta muchos factores, pero los he resumido en estos consejitos, para que no nos terminemos volviendo locos en el proceso:

1. Haga que los nombres de los personajes aporten información.
El tipo de lo más normal en su novela será Juan Gutiérrez o Pedro García, si queremos acentuar su normalidad mientras que un presumido diseñador de modas puede ser Augusto Solera o Mark Lee. Los nombres que usted de a sus personajes deben ser significativos, deben decir algo acerca de lo que son como personas, de dónde son, de qué época y estrato social. Pero ten cuidado de ser demasiado obvio al respecto…
Llamar a un personaje “Ángel Roca” es genial, siempre y cuando sea un duro, un estoico, el tipo de persona confiable y buena que siempre estará allí para ayudar; por otro lado llamar alegremente a su casera “Señorita Bustomayor” podría ser una exageración.

2. No se olvide de los apodos.
Es raro que a una persona la llamen exactamente igual todos los que la conocen, por eso nuestro personaje deberá nombrarse de la forma que resulte más natural en ese momento. Nosotros nos referimos a él toda la novela como Juan, pero su antigua maestra de segundo que se lo encuentra en la calle le llama Gutiérrez y sus empleados le llaman Señor Gutiérrez, sus compañeros del ejército le dicen Flash, debido a un suceso con un coche a los 20 años, su mujer le dice “bichi” (lo que él aborrece) cuando está de buen humor, porque mejor que no le llame Juan Francisco porque se armó…
Como vemos, cada personaje tiene varios nombres todos lógicos, todos significativos.

3. Haga la vida fácil a sus lectores.
¿Alguna vez ha leído una novela y se mezclan los personajes? Podría haber sido su culpa por no concentrarse al leer, pero el escritor pudo haber tenido parte de la culpa por la creación de personajes con nombres simples y similares.
Así que si usted tiene un Jack en su novela, no debería tener a Jake, John y Jane. Si usted tiene un Bob, deje de lado a Rob y Toby. No puede tener a Polly, Molly, Many, Sally al mismo tiempo. Salvo que quiera ser como Tolkien en El Hobbit, con  Thorin, Balin, Glóin, Bifur, Bofur, Bombur, Dwalin, Ori, Dori, Nori, Óin, Kíli y Fíli.
Si puede, trate de tener todos los nombres empiecen con una letra diferente, variar el número de sílabas de cada nombre (nombres y apellidos) y lograr un equilibrio entre los nombres más comunes y los más raros.

4. Sepa dónde buscar ayuda.
A veces, cuando está en pleno brainstorming, los nombres perfectos le vienen directamente a la mente. La mayoría de las veces, su mente apenas funciona en absoluto (¿o es que sólo me pasa a mi?) Si usted alguna vez se atasca buscando el nombre perfecto, pruebe estas fuentes de referencia:
Para los apellidos, una buena guía telefónica. Cuanto más grande el área de cobertura y mayor diversidad étnica mejor.
Para obtener los nombres de pila, pruebe uno de esos libros sobre los nombres de los bebés. No sólo sugieren nombres que ni siquiera se le ocurrirían, sino que le dan su significado ( lo que nos lleva de nuevo a lo que dije al principio: los nombres deben ser adecuados).

5. Haga un rápido chequeo en internet.
Esto es muy importante: siempre que se decida por un nombre búsquelo en Google, aparecerá gente real que ya lo usa (es muy difícil que nadie lo tenga) o le dirá cosas que no sabemos sobre otros idiomas. No queremos que nuestro personaje, un confeso ateo, se llame igual que el predicador televisivo más famoso de Canadá. O que el nombre de nuestra princesa del planeta perdido, la bella Pachnący, signifique “olorosa” en Polaco.

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