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errorLos mejores escritores de ficción escriben como si estuvieran enamorados y corrigen como si fuesen inspectores de hacienda.

La redacción del Primer Borrador de nuestra novela debe ser un paseo salvaje y maravilloso, lleno de descubrimientos, sueños y promesas. Pero en algún momento hay que sentar la cabeza y hacer que el libro realmente funcione. Es necesario acercarse a su manuscrito con objetividad sobria y conocimiento del oficio.

Son cinco los errores que se presentan con mayor regularidad en los primeros manuscritos de nuevos escritores. Comience su periodo de revisión abordando estos errores comunes, y usted mejorará inmediatamente su historia.

1- La Gente Feliz en la Tierra de la Felicidad
El problema principal entre los más comunes (sobre todo en los primeros capítulos), son las escenas que presentan personajes que son perfectamente felices en su pacífico mundo cotidiano. El escritor cree que al mostrar buena gente haciendo cosas buenas, los lectores se preocuparán por estas agradables personas y recién allí es cuando a los personajes los golpea un problema.

Pero en realidad los lectores se involucran con los protagonistas a través de los problemas, las amenazas, el cambio o el desafío. Es el primer indicio de perturbación, lo que no encaja y hace que el lector se pregunte ¿qué pasa aquí? Tolstoi lo sintetiza con precisión en la primera línea de su novela Anna Karenina, que comienza:

 “Todas las familias felices se parecen; cada familia infeliz es infeliz a su manera.” Anna Karenina, León Tolstoi

Para evitar que el lector se encuentre con un sitio conocido, con escenas intrascendentes, con un comienzo lento, la primera frese puede ser extraña y perturbadora:

 “Al despertar Gregor Samsa una mañana, luego de un sueño intranquilo, se encontró en su cama transformado en un insecto gigante.” La Metamorfosis, Franz Kafka

O puede ser algo menor que suceda, un solo elemento que nos indique que algo no va bien:

“En cuanto abrí la pesada puerta de vidrio de ‘Richards, Dunne y Krantz’ y comencé a caminar por el largo pasillo hacia las oficinas ejecutivas, vi una luz encendida.
Nunca había luces tan temprano.” Un mundo entre tú y Yo, Sarah Pekkanen

Aunque la Gente Feliz aparece generalmente en el capítulo uno, esto no significa que usted pueda bajar la guardia después de haber abierto con una frase explosiva. A medida que su novela avanza asegúrese de evitar las paradas en la Tierra de la Felicidad.

El conflicto es lo que mantiene al lector leyendo. Debemos entonces evitar los remansos de paz intrascendente. No digo que siempre hay que estar en tensión, sino que la tranquilidad debe ser el breve contrapunto que nos ayude a tomar aire para una nueva inmersión en los problemas, que son lo más interesante de nuestro protagonista.

2- Un mundo sin miedo
Las mejores novelas, las que no podemos dejar de leer, son aquellas en que una amenaza de muerte sobrevuela cada escena.

¿Muerte?, dirá usted, ¿En serio? ¿Incluso, por ejemplo, en la categoría de los romances?

La muerte se presenta de varias formas. La muerte física es un elemento básico de las historias de suspenso y acción, por supuesto. Pero también está la muerte profesional, donde el personaje principal se dedica a su vocación y un asunto en particular pone en peligro esa posición: Un policía asignado a un caso que puede significar el fin de su carrera. Un político casado que se enamora de su joven secretaria de prensa. Nuestro trabajo, si es la muerte profesional la que domina nuestra novela es hacer que, cualquiera sea problema al que el protagonista se enfrenta, se vea importante e imposible tan grave como la muerte real, o peor.

También está la muerte psicológica (“morir por dentro”), a menudo se convierte en el núcleo de la ficción basada en los personajes. Aquí es donde el género romántico entra en juego. Tiene que parecer que los amantes deben terminar juntos o sus vidas siempre serán menos de lo que podrían haber sido.

Independientemente de la forma que la utilizamos, debemos hacer presente a la muerte y que el miedo sea palpable en todas partes. El miedo (con sus distintos grados de intensidad) debe convertirse en una constante, que puede presentarse desde la simple preocupación hasta el terror más absoluto.

3- Diálogo empalagoso
El diálogo es la manera más rápida de mejorar un manuscrito, o de hundirlo. Cuando los agentes, editores o lectores ver el diálogo fresco, lleno de tensión, ganan confianza en la capacidad del escritor. Pero el diálogo aguado y mediocre (empalagoso) tiene el efecto contrario.
El diálogo correcto es conciso. El diálogo empalagoso se dilata.
El diálogo correcto tiene conflicto. El diálogo empalagoso no tiene sentido.
El diálogo correcto suena diferente para cada personaje. El diálogo empalagoso hace que siempre parezca que habla el mismo.

Afortunadamente, las soluciones son simples.

En primer lugar, asegúrese de que puede “escuchar” a todos los personajes con una voz distinta. Un buen ejercicio es crear un apunte de voz: un documento escrito de forma libre, en la voz de un personaje, hablando con usted, el autor, sobre una variedad de temas. Desarrollaremos estos documentos hasta que cada personaje parezca único, y luego lo aplicaremos a nuestro argumento.

En segundo lugar, debemos comprimir el diálogo tanto como sea posible, cortando palabras superfluas, líneas enteras o incluso diálogos enteros. Aquí un ejemplo:

– Sara, ¿estás enojada conmigo? -preguntó Diego.
– Tienes razón. Estoy enojada contigo -dijo Sara.
– ¿Pero por qué? ¡No tienes absolutamente ninguna razón para estar enojada!
– Oh, pero lo estoy, lo estoy. Y se puede ver en mi cara, ¿verdad?

La alternativa:

– ¿Estás enojada conmigo? -preguntó Diego.
– ¡Seguro que sí! -dijo Sara.
– ¡No tienes por qué!
Sara apretó los puños.

Pruebe lo siguiente: Copie un largo intercambio de diálogo en un documento nuevo. A continuación, corte y comprima todo lo que pueda sin perder de vista el objetivo del diálogo. Compare con el original. Siempre mejora en la nueva versión, en todo o en parte.

Por último, asegúrese de incluir algún tipo de tensión en cada intercambio. Recuerde que el miedo debe estar presente. Por lo menos en algún aspecto (preocupación, ansiedad, temor) debe estar dentro de uno de los personajes, para que la comunicación se vea afectada. Intente abarcar los diferentes intereses que cada personaje tiene en una escena. Los personajes utilizan el diálogo como arma para conseguir lo que quieren.

4. Previsibilidad
Los lectores les gusta preocuparse por los personajes en crisis. Quieren temer, anticipando lo que está por venir (ya sea emocional o físico). Pero si el lector cree que sabe lo que viene, y luego pasa tal cual, sobreviene la decepción y estamos ante un grave problema de argumento. Su novela ya no transmitirá inesperadas sensaciones agradables: pasará a ser un paseo aburrido por calles conocidas.

La solución es sencilla: Ponga algo inesperado en cada escena. Hacer de esto una constante mantiene al lector enganchado.

Pero, ¿cómo se nos puede ocurrir lo inesperado? Trate de hacer listas. Haga una pausa y pregúntese lo que podría suceder a continuación, y escriba la lista de las posibilidades, centrándose en tres aspectos principales: la descripción, la acción y el diálogo. No elija la primera cosa que viene a la mente para cada aspecto (que generalmente son clichés). Oblíguese a incluir en la lista al menos cinco alternativas.

Descripción: Evite datos genéricos y céntrese en los que son únicos a la vista de los personajes. ¿Cómo podría nuestro inspector ver una habitación donde alguien murió? ¿Qué le sorprende de la imagen? ¿La cama? ¿El armario? ¿Una postal de Islandia clavada con una chincheta en el techo, justo sobre la almohada?

Acción: Cierre los ojos y vea desarrollarse la escena. Los personajes improvisan. ¿Cuáles son algunas de las cosas más extrañas que podrían ocurrir? Si aparece algo que parece interesante, encontrar una manera de justificarlo.

Diálogo: No use siempre intercambios cara a cara. ¿Cómo podrían los personajes decir las cosas? ¿Qué forma de comunicación es la más natural para cada personaje?

Usted puede hacer estas listas en su etapa de planificación, antes de escribir una escena, y / o cuando la revisa. De cualquier manera, los elementos inesperados que resulten serán útiles para elevar la calidad de su historia.

5- Perder el amor
Como dije al principio, escribir un libro es como enamorarse de la historia. La planificación y el argumento son como el cortejo. La redacción del primer borrador de la novela es su matrimonio (lo que haría que las primeras escenas que escriba la luna de miel). Pero en algún momento, usted y su libro probablemente necesitarán un poco de terapia de pareja. Porque cuando se pierde el brío de su material, se nota.

Entonces, ¿cómo recuperar el amor perdido? La manera más segura es ir más profundo en sus personajes.

Comience con la historia de fondo. Tal vez usted ya ha hecho una extensa biografía de su personaje principal. Trate de enriquecerla. Conserve lo mejor del material antiguo, pero escriba en abundancia datos nuevos.

Haga esto para su antagonista, también, y para sus personajes secundarios. Desarrolle al detalle las subtramas, enredándolas con el argumento. Muy pronto le va a encantar volver a su historia principal.

Además, trate de concentrarse en lo que su protagonista anhela. Anhelamos porque sentimos una carencia, una necesidad, un agujero en el alma.

Los lectores también anhelan una conexión con las historias que viven a través de las páginas y por las que pueden ser conmovidos. Evitando estos errores comunes de la escritura puede que nuestros libros cuenten las historias que les emocionen.

Además de éstos, hay muchos otros errores en que podemos incurrir a la hora de escribir. Lo bueno es darse cuenta de ellos a tiempo para corregirlos y conocer nuestra forma de escribir para saber en cuáles solemos caer, para revertir la tendencia.

¿Hay algún otro error recurrente que haya pasado por alto?
¿En cuáles han caído y cómo los corrigen?

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