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recursosPor repetición, usted ya debe conocer cuáles son los elementos básicos de toda novela (o debería saberlo si es que se dispone a escribir una). Para no provocar intriga, se los recuerdo: Personajes (quienes protagonizan la historia), Escenario (dónde y cuándo actúan esos personajes), Acción (lo que ocurre en la historia, llevada a cabo por los personajes en los escenarios establecidos) y Estructura (quién y cómo cuenta esta historia, cómo la percibe el lector).

Pero mirando un poco más profundo veremos que desde mucho tiempo atrás hay una serie de recursos de los que usted como escritor puede echar mano para resolver la escritura de la historia que quiera contar. Estos no son otra cosa que estructuras conocidas y de probada eficacia, que se aplican a una historia, muchas veces con la complicidad del lector que las conoce y busca el giro o la novedad que usted pueda darles.

A continuación daré una (muy) breve explicación de los recursos más comunes pero que es bueno conocer (pido disculpas a los escritores más avanzados si este artículo es muy básico). Si le interesan, hay mucho material sobre cada uno en la red. Están listados sin un orden específico, sólo como me venían a la cabeza:

La pareja despareja
Uno de los recursos más simples de aplicar. Consiste en hacer que los protagonistas principales compartan muy pocos o ningún atributo, valores o rasgos.

Quizás uno de los personajes sea perezoso y aburrido y su mejor amigo, enérgico y atrevido; uno puede ser inteligente y miedoso y el otro tonto pero valiente; una chica hermosa, indecisa y torpe y su hermana menos agraciada pero extremadamente hábil y resolutiva; una chica despreocupada y positiva junto a un chico pesimista y estructurado. Las combinaciones son infinitas.

Póngalos juntos y éstos personajes harán destacar las virtudes y defectos del otro. Lo normal es que ciertos aspectos diferentes se vayan suavizando hasta encontrar un punto de equilibrio y otros se complementen para revelarse igualmente útiles o necesarios al final de la historia.

Personajes espejo
Al contrario del recurso anterior, los personajes espejo son muy similares, pero se los hace desarrollar arcos argumentales paralelos, muchas veces para alcanzar la misma meta.

Un ejemplo pueden ser dos bailarinas que participan de un concurso para ocupar una plaza en un ballet, una de los barrios pobres, que trabaja de día y practica de noche, la otra de una familia rica, que estudia para satisfacer a los padres pero practica en secreto porque “ser artista” se considera algo sin futuro en su familia, todos prestigiosos abogados. Las dos persiguiendo sus sueños en contra de su entorno.

También pueden ser personajes espejo el héroe y el villano, los dos inteligentes, decididos e incansables. Sólo que difieren en sus propósitos.

Personajes estáticos y dinámicos
Teniendo una gran variedad de personajes dando vida y color a su novela, es sabido que no todos deben profundizarse, mostrar su psicología y explicar su historia familiar. No es preciso conocer la vida de cada persona que aparezca en su novela, como usted no conoce a cada persona que se encuentra en la vida real. Unos solamente pasan por la calle, otros cruzan un par de palabras y algunos se convierten en buenos amigos.

Las novelas funcionan también así. Algunos personajes serán estáticos, planos y unidimensionales: los personajes menos importantes, los figurantes. Muchos son desconocidos para los protagonistas, no tienen arco argumental y los lectores no los recordarán al final del libro. Cumplen roles necesarios pero el conocimiento de sus vidas entorpecería el desarrollo de la acción y desviaría la atención de los personajes principales.

Los personajes dinámicos son la gente en la primera línea de la historia. Estos personajes experimentan la mayoría de los cambios a través de los sucesos del relato. Los villanos que crecen emocionalmente hasta tener remordimientos, los héroes que sufren tragedias y aprenden lecciones. Estos personajes serán los más desarrollados, los redondos. Ellos formarán vínculos y tendrán un papel importante en los acontecimientos de la historia. Los lectores se relacionarán con estos personajes dinámicos, porque sus rasgos serán mucho más desarrollados a nivel emocional.

Paralelismo
Uno de mis favoritos. Consiste en la utilización de la misma estructura de eventos en dos pasajes de la novela, haciendo que el lector sienta que puede anticiparse al resultado, pero otorgándole un sentido y un significado más profundo. Generalmente se presenta la primera estructura como una explicación, una historia secundaria o incluso una lista de eventos y luego el lector descubre que la historia principal está repitiendo los hechos de la primera. Es muy utilizado para explicar secuencias de acciones, en donde los protagonistas (y el lector) tratan de anticipar el siguiente evento para evitarlo, cambiarlo o provocarlo. Es muy útil para generar intriga.

El paralelismo también se puede dar entre personajes, escenarios y diálogos. No hay límite. Los lectores serán capaces de analizar los acontecimientos por comparación y hacer conexiones con otras partes de la historia.

Simbolismo
Se basa en otorgar significado a los objetos. Las cosas representan otras cosas, generalmente la sociales, emocionales o personales. Las banderas, escudos, la biblia, la tierra prometida, la Meca. Todas esas cosas tienen un significado. La gente mira a estos “objetos” y ve a su país, o el orgullo, o el sustento de su vida. Hay miles de significados: La muerte, la libertad, el sacrificio, el amor, el arrepentimiento, el perdón, la misericordia, la ayuda, el salvador, la valentía, la traición … y la lista sigue y sigue.

Estos significados pueden ser universales y reconocidos o pueden generarse a partir de algunos eventos de la misma historia, dotando a cierto objeto de un sentido que el lector luego evocará al traer el objeto nuevamente a escena.

Como cuando el héroe está casi vencido y mira el pañuelo que le regaló la chica.

Omisión y alusión: la teoría del Iceberg
Llamada así por Ernest Hemingway, consiste en escribir de forma minimalista los hechos superficiales, sin explicaciones ni agregados, para dejar que el lector interprete el verdadero sentido de la escena o el diálogo. Hemingway creía que el significado de un texto no debería ser evidente, sino deducirse a partir de los hechos superficiales. Según él mismo:

“Si un escritor en prosa conoce lo suficientemente bien aquello sobre lo que escribe, puede silenciar cosas que conoce, y el lector, si el escritor escribe con suficiente verdad, tendrá de estas cosas una sensación tan fuerte como si el escritor las hubiera expresado. La dignidad de movimientos de un iceberg se debe a que solamente un octavo de su masa aparece sobre el agua. Un escritor que omite ciertas cosas porque nos las conoce, no hace más que dejar lagunas en lo que describe.”  De Muerte en la tarde, por Ernest Hemingway.

En la etapa de revisión, siguiendo esta premisa, vamos recortando y eliminando el texto superfluo, hasta que el resultado explica lo mismo con el mínimo de palabras indispensables.

Paradoja o falsa paradoja
Paradoja es algo que se niega a si mismo hasta hacerse imposible. En la escritura es la unión de ideas irreconciliables que parece dejar a los protagonistas en un callejón sin salida, pero tras lo que parece en principio un absurdo se esconde el verdadero sentido lógico, la idea razonable o una verdad universal.

La vemos a menudo, en las historias en que el futuro salvador del mundo es un personaje insignificante, indolente o poco preparado. Imposible a los ojos de los otros personajes e improbable para el lector. Es en verdad una falsa paradoja, porque hay un dato, un detalle que no se revela al lector hasta el final y hace que todo tenga sentido.

Un ejemplo sería que deba morir el protagonista para luego salvar la humanidad (¿cómo podrá salvar algo si estará muerto?), el detalle es que morirá a manos de un vampiro, lo que permitirá luego que actúe contra el villano.

Red herring (arenque rojo)
Se refiere a una maniobra de distracción, a una falacia lógica que desvía la atención del tema tratado. Es utilizada para llevar a los lectores o personajes a una falsa conclusión en los géneros de misterio o ficción detectivesca.

Consiste en generar un evento que llame la atención pero que al final no tenga relación con la historia, aunque desviará a los protagonistas (y a los lectores) que se preocuparán por su significado dejando de lado indicios reales para explicar la intriga. Bien aplicado debe tener luego una correcta resolución, porque si no es así el lector se sentirá engañado.

Repetición de ideas
Se aplica escogiendo un par de ideas de importancia para nuestro relato y reiterándolas de diferentes maneras (aunque hay escritores que las repiten de forma literal) para reforzar su significado. Estas ideas serán determinantes en la resolución de la historia, o recursos de descompresión cómica luego de secuencias intensas o de acción. Puede ser una muletilla en el hablar del protagonista, un concepto recurrente (como por ejemplo: “hoy va a ser un buen día” repetido luego de las mil peripecias que tuvo que soportar el héroe) una banalidad (como cuando el personaje de Bruce Willis pide aspirinas en las películas “Die Hard”).

Las cosas que se repiten no pasan desapercibidas para el lector, por lo que hay que asegurarse que el recurso se utiliza con un sentido concreto y en la “dosis” adecuada para lograr su objetivo y no cansar.

Hay muchos otros recursos, por supuesto, pero con cualquiera de los que he mencionado se puede generar color y contenido en una novela. Es bueno tenerlos a mano.

Por su lado, ¿utiliza estos recursos? ¿Otros? ¿Cuál es el que considera más efectivo para mantener la atención del lector?